Domingo, 22 de
febrero de 2026
LA VOCACION
DOCENTE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Lic. Jeaneen
Alexandra Rios Soliz
Introducción
En todo este tiempo de constante aprendizaje, desde
colegio, instituto, universidad y ahora en la maestría; me puedo dar cuenta que
la enseñanza se ha ido transformado totalmente y que ha dado un giro
impresionante de tener un modelo conductista a tener un nuevo modelo, que son
las metodologías activas, donde el profesor no sólo enseña, si no también, es
un guía y cada estudiante puede construir su propio conocimiento a partir de la
enseñanza.
La docencia universitaria es crucial porque es la
que forma a los futuros profesionales y ciudadanos, no solo transmitiendo
conocimientos, sino también cultivando el pensamiento crítico y la capacidad de
investigación. Es el motor para la creación e innovación, preparando a los
estudiantes para un mundo en constante cambio y desarrollando habilidades
esenciales para su vida y carrera. Un docente inspirador, con vocación y
metodologías adecuadas, es el pilar para un aprendizaje significativo y el
progreso social. La docencia universitaria es más allá de la mera transmisión
de conocimientos, o la necesidad de un profesor que no solo "sabe", sino
que "sabe enseñar" de manera inspiradora y motivadora.
Desarrollo
La verdadera transformación educativa en la
universidad, no surge solo de planes de estudio innovadores, sino de docentes
que viven su profesión con pasión y un compromiso genuino por el aprendizaje de
sus estudiantes. Es esa pasión la que impulsa la búsqueda constante de nuevas y
mejores formas de enseñar, trascendiendo la mera obligación curricular.
Un profesor o docente con alta vocación comprende
que el rol pasivo del estudiante ya no es viable en la educación superior del
siglo XXI. Por ello, busca constantemente metodologías activas que pongan al
estudiante en el centro del proceso, fomentando su autonomía, pensamiento
crítico y construcción del conocimiento.
: La vocación docente se materializa en la
selección y aplicación estratégica de técnicas didácticas que van más allá de
la exposición magistral, buscando la interacción, la resolución de problemas y
la aplicación práctica del saber. Estas técnicas son herramientas que el
profesor vocacional adapta para dinamizar el aula y responder a las diversas
necesidades de aprendizaje.
Adoptar metodologías activas y técnicas didácticas
innovadoras no es un camino exento de desafíos, pues implica un cambio de
paradigma tanto para el docente como para la institución. Sin embargo, el
profesor con vocación asume estos retos como oportunidades para crecer
profesionalmente y mejorar la experiencia educativa de sus alumnos.
En este sentido, Tedesco (2000) señalaba que la
calidad educativa se vincula directamente con la motivación y formación del
personal docente, quienes son los verdaderos agentes de cambio en el aula. Para
él, una pedagogía comprometida implica no solo dominar la disciplina, sino también
la capacidad de generar procesos de aprendizaje significativos en un contexto
social dinámico
Desde esta perspectiva, la investigación de
Sampieri, Collado y Lucio (2014) sobre el enfoque cuantitativo y cualitativo en
la investigación podría extenderse a cómo el docente universitario, al adoptar
metodologías activas como el Aprendizaje Basado en Proyectos, se convierte en
un investigador de su propia práctica, adaptando y evaluando constantemente las
estrategias para lograr un aprendizaje profundo.
Tedesco (2000) también enfatizaba la necesidad de
que los sistemas educativos se adapten a las nuevas realidades sociales y
tecnológicas, lo cual implica una constante renovación de las prácticas
pedagógicas por parte del profesorado. Consideraba esencial que los docentes
desarrollaran una flexibilidad metodológica capaz de integrar diversas técnicas
que potencien el desarrollo integral de los estudiantes.
Conclusión
Pensando en este proceso educativo, me doy cuenta de que la docencia es
como la alta cocina. Antes, la enseñanza era una receta estricta, donde el chef
(profesor) dictaba cada paso y esperábamos replicar el plato exacto. Pero hoy,
lo que busco en la docencia universitaria es ese toque de un chef, que, en
lugar de solo darme la receta, me enseña a saborear, a experimentar con los
ingredientes y a descubrir mi propio estilo.
Un docente universitario apasionado es como un gran Chef, no sólo conoce
a la perfección los "ingredientes" de su materia, sino que tiene la
vocación de guiar a cada estudiante para que encuentre su propio paladar, su
propia creatividad en la "cocina" del conocimiento. Nos enseña a
probar, a fallar y a crear nuestras propias obras maestras. Es esa pasión por "cocinar"
el saber junto a los estudiantes, fomentando que cada uno construya su plato
único, lo que realmente transforma la universidad en una experiencia
inolvidable y nos prepara para cualquier banquete que la vida nos presente.
Bibliografía
- Tedesco, J. C. (2000). Educación y sociedad del
conocimiento: Los nuevos desafíos de la educación superior. Buenos Aires,
Argentina: Fondo de Cultura Económica.
- Sampieri, R. H., Collado, C. F. y Lucio, M. P.
(2014). Metodología de la investigación. Ciudad de México, México: McGraw-Hill
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